Al escuchar las primeras notas de una canción, un nublado
recuerdo puede aparecer en nuestra mente, esto se debe a que hay una nostálgica
conexión emocional que le agrega valor a la melodía, más allá del talento de
los músicos que la interpretan. Es como si las canciones estuvieran atadas a
las épocas en las que las conocimos y escuchamos repetidamente. Hoy quiero
contarles sobre mis primeros encuentros musicales desde que tengo memoria,
sobre las canciones que me remiten a mis primeros recuerdos.
La música de la infancia puede referirse a los éxitos que
sonaban en la radio en aquellos momentos, o a las tradicionales rondas
infantiles que pasan de generación en generación. En mi caso, mi madre me dice
que me encantaba la canción ‘Collar de perlas’ de Marbelle, sin embargo, no
sería capaz de reconocer esa canción si alguien la pusiese. Para mí, la
verdadera infancia musical son las canciones que a uno le gustaron, con las que
hicimos un pacto para recordarlas toda la vida y seguirlas escuchando sin
importar que edad tengamos.
Fui muy afortunado cuando pequeño, a pesar de estar en una
familia de clase media sin mucho capital económico, eso no fue un obstáculo
para acceder al arte. Recuerdo que mi mama me leía poemas de Miguel Hernández,
que me gustaba mirar las réplicas de los cuadros del ecuatoriano Oswaldo
Guayasamín que estaban colgados en mi casa, como también me emocionaba
alistarme para las salidas a museos, muy frecuentes en esos años.
Viví mis primeros 20 años en la casa de mis abuelos
paternos, cuando era niño mis tías y primas también vivían allí. Mi hogar era
una casa grande, con cuartos amplios donde cabíamos todas las familias. En la
sala se sentaba mi abuelo a escuchar sus discos de vinilo, a él le gustaban los
tangos de Julio Jaramillo y el Gaucho, mi abuela por su parte prefería la
música mexicana, aunque no recuerdo haberla visto escuchando discos en casa,
quizás por no disgustar a mi abuelo quien odiaba a esa música.
Ni en el tocadiscos de la sala, ni en el de mis padres era
común que sonara bachata, corridos, merengue, champeta o música popular por el
estilo, quizás por eso nunca fui cercano a esos géneros. En el equipo de mis
padres sonaba en su lugar música clásica y cantautores de Iberoamérica. Dicen que cuando estaba en el vientre de mi madre,
y en mis primeros meses de vida, intentaban tranquilizarme con la canción
‘Bolero’ de Maurice Ravel, una de las joyas de la música clásica en el siglo
XX, que le servía a una pareja para lidiar con los retos de la crianza de su
primer hijo.
Para el año 96, cuando tenía cinco años, en los paseos en
carro, generalmente de Bogotá a Duitama, siempre escuchábamos el mismo cd: ‘El
Gusto es Nuestro’, un álbum conjunto de los españoles Ana Belén, Joan Manuel
Serrat, Víctor Manuel y Miguel Ríos. Este disco me acompaño por las
carreteras de Colombia, recuerdo cantar todas las letras y hasta convencido afirmar
que la puerta de mi casa era La
Puerta De Alcala.
Sin embargo, no todas las canciones que escuchaba en mi infancia eran
alegres, había algunas con letras muy duras como Luchin y El
Niño Yuntero. La primera,
compuesta por el chileno Víctor Jara, narra la historia de un niño pobre que
jugaba con un perro y una pelota de trapo "Si hay niños como Luchín que comen tierra y gusanos abramos
todas las jaulas pa' que vuelen como pájaros". La segunda
es un poema de Miguel Hernández interpretado por Joan Manuel Serrat, trata
sobre la vida de un niño que desde nace es condenado a trabajar "Nace como la herramienta a los golpes
destinado, de una tierra descontenta y un insatisfecho arado.".
Las dos
canciones describían las historias de niños que quizás tenían mi misma edad,
alrededor de cuatro años, al escucharlas era inevitable sentirme privilegiado y
solidario a la vez, lograba entender, o por lo menos hacerme una idea, las
verdaderas dimensiones del mundo, más allá de lo que ocurría en mi hogar.
Otra obra que me influencio fue la mítica Carmina
Burana, la cual he visto
varias veces en vivo, siempre con la misma emoción, sus sonidos siniestros y
sublimes me atrapan y entretienen por un tiempo. Por ultimo hay dos canciones
que recuerdo mucho ,seguramente ustedes las conocen, son Un Beso Y Una Flor de Nino Bravo y Ojos Azules, que estas alturas de la vida no sé quien es el autor, ambas
son populares y de alguna forma tradicionales.
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