Me gusta el reflejo de
la luz en los charcos cuando pasa la tormenta y sale el sol, la luz en las
montañas de Bogotá a las cuatro de la tarde, el calor de un buen whisky como
premio, el cariño del gato negro de la casa cuando tiene hambre, las arepas que
mi abuela lleva haciendo por más de cincuenta años, la religiosidad de mi tío
hacia Millonarios.
Me gusta la música trip hop después del sexo, los cambios de paisajes mientras ando en bici, relacionar nuevas canciones con nuevos momentos en mi vida.
No me gusta el santismo desbordado de la revista Semana, las propagandas de Néstor Humberto Martínez, el nuevo fiscal, en el canal de Luis Carlos Sarmiento Angulo. No los chistes, pero si la risa de mi mama al contarlos, no
el esfuerzo, pero si el resultado de armar rompecabezas con mi familia.